Qué regula el RIDAA y qué no
El RIDAA —Reglamento de Instalaciones Domiciliarias de Agua Potable y de Alcantarillado, D.S. MOP N° 50 de 2002— es el marco de las instalaciones sanitarias domiciliarias en Chile. Pero regula menos cosas de las que se le atribuyen.
El RIDAA no publica tablas de diámetros ni de presiones para la instalación domiciliaria: organiza el procedimiento, las responsabilidades y los requisitos. Su artículo 5 sí remite a normas chilenas del INN —NCh 691, NCh 1105 y NCh 1104— pero para un caso acotado que conviene no confundir: las redes privadas de distribución o recolección construidas en vías privadas de circulación y espacios de uso común, a las que exige cumplir las condiciones técnicas de las redes públicas. De hecho, la NCh 691 excluye expresamente de su alcance las instalaciones domiciliarias, y la NCh 1104 no es una norma de cálculo sino de presentación de proyectos. Los parámetros de tu casa se determinan en el proyecto sanitario aprobado por la empresa concesionaria.
Esto explica una frustración común: buscar en el RIDAA el diámetro que hay que usar o la presión que hay que garantizar y no encontrarlos donde uno esperaba. No están ahí porque el propio reglamento los delegó.
Quién proyecta, quién aprueba, quién recibe
La estructura del RIDAA es clara en esto, y conocerla evita golpear la puerta equivocada:
| Etapa | Quién |
|---|---|
| Emite la factibilidad | El prestador, es decir la empresa sanitaria concesionaria |
| Proyecta la instalación | Profesionales habilitados según el reglamento: ingenieros civiles, arquitectos, ingenieros de ejecución en obras sanitarias, ingenieros constructores, constructores civiles y técnicos habilitados |
| Revisa y aprueba el proyecto | El prestador |
| Recibe las instalaciones | El prestador |
| Regula y fiscaliza el sector | La Superintendencia de Servicios Sanitarios |
| Exige el certificado para la recepción municipal | La Dirección de Obras Municipales |
Todo el circuito técnico pasa por la empresa sanitaria: ella dice si hay agua, ella revisa el proyecto y ella recibe la obra. La SISS regula al sector, no revisa tu casa. Y la municipalidad exige el papel que la sanitaria emite.
Dónde están de verdad los números
Diámetros, presiones, pérdidas de carga, dimensionamiento del arranque: todo eso corresponde al diseño, y el diseño se apoya en las normas técnicas a las que el RIDAA remite.
Por dos razones. La primera es que las normas del INN son de venta pagada y no pudimos verificar sus contenidos contra el texto oficial; publicar cifras tomadas de reproducciones no oficiales sería exactamente el tipo de dato que este blog evita. La segunda es que esos valores no se aplican sueltos: el diámetro de una tubería depende del caudal simultáneo previsto, del recorrido, de las pérdidas de carga y de la presión disponible en el punto de conexión. Una cifra fuera de su cálculo no sirve para nada.
Lo que sí puedes exigir, y es lo relevante: que exista un proyecto sanitario firmado por un profesional habilitado, aprobado por la sanitaria, y que la ejecución corresponda a ese proyecto. Ese documento contiene los números de tu casa.
Los momentos que no se pueden repetir
Como toda instalación que queda oculta, la sanitaria tiene puntos en que se puede verificar y después no.
Las aguas lluvia van por separado
El RIDAA exige, dentro del contenido del proyecto de instalaciones domiciliarias, la "solución de aguas lluvia independiente del sistema de alcantarillado de aguas servidas". Son redes distintas, con capacidades distintas, y conectar una a la otra sobrecarga el sistema.
Es la misma lógica que se ve del lado de la techumbre: el agua del techo se conduce y se evacúa por su propia vía, no por el alcantarillado domiciliario.
Materiales y certificación
La certificación de conformidad de materiales, artefactos, componentes, equipos y sistemas se regula en la parte de normas técnicas del reglamento, que no pudimos consultar contra el texto oficial. La idea de fondo, que sí se sostiene en la práctica de las concesionarias, es simple: lo que se instala debe corresponder a lo especificado en el proyecto aprobado y contar con la certificación que su uso requiere.
- Que los materiales sean los especificados en el proyecto aprobado, no los que había en la ferretería.
- Que cuenten con la certificación que corresponde a su uso.
- Que las pruebas de presión se ejecuten y queden registradas antes de tapar las canalizaciones. Es un momento irreversible: después del estuco, verificar significa picar.
- Que las pasadas por elementos estructurales estén previstas en el proyecto y no se resuelvan picando muros a última hora.
Ejemplo real: la presión del segundo piso
Una familia en Talca amplió su casa con un segundo piso. La ampliación se ejecutó bien en lo estructural, pero el agua caliente del baño nuevo llegaba con un hilo, y la ducha era inutilizable cuando alguien abría una llave en la planta baja.
La causa era de diseño: la instalación existente se había dimensionado para una casa de un piso, y la ampliación se conectó a esa red sin recalcularla. Se agregaron artefactos y altura, sin revisar si el diámetro y la presión disponible daban para eso.
No había un proyecto sanitario de la ampliación: se había resuelto en obra, empalmando donde era más cómodo.
La corrección implicó rehacer parte de la matriz interior con diámetro adecuado y revisar la solución de agua caliente. Con muros ya terminados.
Ampliar una casa no es sólo agregar metros: es agregar consumos simultáneos a una red que fue calculada para otra cosa. Un baño nuevo, una cocina nueva o un segundo piso cambian el cálculo, y eso se revisa en el papel antes de picar el primer muro.
El error que más caro sale
Resolver la instalación sanitaria en obra, sin proyecto. Es tentador porque el gasfíter sabe hacerlo y porque "es sólo llevar agua". Pero sin proyecto no hay cálculo de diámetros ni de simultaneidad, no hay trazado previsto, no hay coordinación con la estructura, y no hay documento que la sanitaria pueda aprobar. Lo primero se paga en confort todos los días; lo último se paga cuando llega el momento de la recepción.
Consejo profesional GHM
Exige el proyecto sanitario aprobado antes de que se instale una sola cañería, y que la ejecución corresponda a ese proyecto. Es el documento que contiene los números de tu casa y el único que la sanitaria va a revisar.
Pide que las pruebas de presión se hagan y se fotografíen antes de cerrar muros y losas. Es uno de los momentos irreversibles de la obra: después, comprobar significa romper.
Y si vas a ampliar, recalcula la instalación existente. Es lo que separa una ampliación que funciona de una donde la ducha del segundo piso depende de que nadie abra una llave abajo.
Preguntas frecuentes
¿Qué regula el RIDAA?
Es el Reglamento de Instalaciones Domiciliarias de Agua Potable y de Alcantarillado, D.S. MOP N° 50 de 2002. Regula el procedimiento, las responsabilidades y los requisitos de estas instalaciones, y no publica tablas de diámetros ni de presiones para el domiciliario. Su artículo 5 remite a la NCh 691, la NCh 1105 y la NCh 1104, pero para las redes privadas construidas en vías privadas y espacios de uso común, exigiéndoles condiciones de red pública. Los parámetros de tu casa están en tu proyecto sanitario aprobado.
¿Quién aprueba el proyecto de agua potable de una vivienda?
La empresa sanitaria concesionaria, que el reglamento llama el prestador. Ella emite la factibilidad, revisa y aprueba el proyecto y recibe las instalaciones. La SISS es el regulador del sector y la DOM exige el certificado que emite la concesionaria.
¿Quién puede proyectar una instalación de agua potable?
Profesionales habilitados según el RIDAA: ingenieros civiles, arquitectos, ingenieros de ejecución en obras sanitarias, ingenieros constructores, constructores civiles y técnicos habilitados.
¿Qué diámetro de cañería debo usar?
No es un dato que se pueda dar en general. Depende del caudal simultáneo previsto, del recorrido, de las pérdidas de carga y de la presión disponible en el punto de conexión, y se determina en el proyecto sanitario conforme a las normas técnicas a las que el RIDAA remite.
¿Puedo conectar las aguas lluvia al alcantarillado?
No corresponde. El RIDAA exige, dentro del contenido del proyecto, una solución de aguas lluvia independiente del sistema de alcantarillado de aguas servidas. Son redes distintas, con capacidades distintas.
¿Es obligatoria la certificación de los materiales sanitarios?
En la práctica, lo que se instala debe corresponder a lo especificado en el proyecto aprobado y contar con la certificación que su uso requiere. La regulación detallada de la certificación de materiales está en la parte de normas técnicas del reglamento, que no pudimos consultar contra el texto oficial: por eso no publicamos aquí sus exigencias concretas.
¿Por qué la ducha del segundo piso tiene poca presión?
Es un síntoma habitual de una instalación dimensionada para un consumo menor al real. Ocurre con frecuencia en ampliaciones que se conectan a la red existente sin recalcularla: se agregan artefactos y altura sin revisar si el diámetro y la presión disponible dan para eso.
¿Cuándo se hacen las pruebas de presión?
Antes de cerrar muros y losas. Es uno de los momentos irreversibles de la obra: una vez que las canalizaciones quedan tapadas, cualquier verificación implica picar. Conviene que queden ejecutadas y registradas fotográficamente.
¿Vas a construir o ampliar y quieres la instalación bien calculada?
En GHM Civil trabajamos con proyecto sanitario aprobado, pruebas de presión documentadas y coordinación con la empresa concesionaria. Talca y toda la Región del Maule.