Qué significa la G y el número
Cuando alguien dice «pedí un G25», está nombrando el grado del hormigón. La G indica que la resistencia se especifica según la norma chilena NCh 170, y el número es la resistencia especificada a la compresión, en megapascales (MPa), a los 28 días.
Un hormigón G25 es un hormigón que, veintiocho días después de haber sido colocado, debe resistir 25 megapascales de compresión medidos en un ensayo de laboratorio. Un megapascal equivale aproximadamente a 10 kilos por centímetro cuadrado, así que un G25 aguanta del orden de 250 kg/cm². Ese número no es una promesa comercial: es un valor que se comprueba rompiendo probetas.
Tres precisiones que casi nadie hace y que cambian todo:
- Es resistencia a la compresión, no a la tracción. El hormigón aplastado es fortísimo; estirado es débil. Por eso lleva acero adentro. Un G30 sin las barras que corresponden no es más seguro que un G20 bien armado: es sólo más caro.
- Es a los 28 días. A los 7 días un hormigón normal lleva del orden de dos tercios de su resistencia final. Descimbrar antes de tiempo mirando el calendario y no el proyecto es una de las causas clásicas de deformaciones permanentes.
- Es un valor especificado, con un criterio estadístico detrás. No basta con que «una probeta haya dado 25». La NCh 170:2016 fija los requisitos generales del hormigón y la NCh 1998 establece cómo se evalúa estadísticamente la resistencia de un conjunto de ensayos. La conformidad se juzga sobre una serie, no sobre un dato suelto.
La probeta: dónde se mide de verdad
Este es el punto donde más información equivocada circula, incluso entre gente de obra.
La resistencia de un hormigón de grado G se determina sobre probetas cilíndricas de 150 mm de diámetro y 300 mm de altura. No sobre cubos. Si alguien te dice que el G25 se mide en un cubo de 15 o de 20 centímetros, está mezclando la nomenclatura antigua con la actual.
El circuito completo de un ensayo tiene tres normas distintas y conviene distinguirlas, porque en los informes de laboratorio aparecen las tres:
| Norma | De qué se ocupa | Dónde la ves |
|---|---|---|
| NCh 170 | Requisitos generales del hormigón: grados, clasificación, condiciones de aceptación | En las especificaciones técnicas del proyecto |
| NCh 1019 | Ensayo de asentamiento del cono de Abrams | En la faena, cuando llega el camión |
| NCh 1017 | Confección en obra y curado de probetas para ensayos de laboratorio (título de la edición 2026) | En el momento de tomar la muestra |
| NCh 1037 | Ensayo de compresión de probetas | En el laboratorio, a los 7 y 28 días |
| NCh 1998 | Evaluación estadística de la resistencia | En el informe final de conformidad |
El INN aprobó en abril de 2026 una edición nueva de la NCh 1017 que cambió incluso el título de la norma, que pasó a ser «Hormigón · Confección en obra y curado de probetas para ensayos de laboratorio». La edición 2009 figura como no vigente en el catálogo del INN. Si tu laboratorio te entrega un informe citando la edición anterior, no significa que el ensayo esté mal hecho, pero sí conviene preguntar contra qué edición se trabajó. En una obra con inspección técnica, ese detalle se observa.
Los grados que existen en Chile
La NCh 170 define una serie de grados que va desde G05 hasta G60, y admite grados mayores. Los que verás habitualmente en obra de vivienda, de menor a mayor, son estos:
El G17 es la resistencia mínima que puede especificarse para hormigón armado. Por debajo de ese grado, el hormigón se usa en elementos que no trabajan estructuralmente —emplantillados, rellenos, nivelaciones—. Si en un presupuesto ves un G10 asignado a una fundación o a un elemento armado, ahí hay algo que preguntar.
Qué grado va en cada parte de una casa
Aquí hay que ser honesto y decir algo que a veces incomoda: el grado no lo elige el propietario ni el maestro; lo fija el proyecto de cálculo estructural. Lo que sigue es el orden de magnitud que uno ve habitualmente en vivienda, para que puedas entender un presupuesto y detectar una anomalía. No es una recomendación de diseño.
| Elemento | Grado que se ve habitualmente | Por qué |
|---|---|---|
| Emplantillado bajo fundaciones | G05 – G10 | No trabaja estructuralmente: sólo da una superficie limpia y nivelada para armar |
| Radier de vivienda | G17 – G25 | Apoya en el terreno; el que manda suele ser el espesor, la malla y la base más que el grado |
| Fundaciones corridas y zapatas | G20 – G25 | Transmiten la carga al suelo; el cálculo define grado y armadura |
| Sobrecimiento | G20 – G25 | Zona expuesta a humedad ascendente |
| Pilares y cadenas de albañilería confinada | G20 – G25 | Confinan el paño de albañilería; van con armadura definida por la norma y el cálculo |
| Losas de hormigón armado | G25 – G30 | Trabajan a flexión, con luces y sobrecargas del proyecto |
| Muros estructurales de hormigón armado | G25 – G30 | Elementos sismorresistentes |
Esta tabla es orientativa y sirve para leer un presupuesto, no para reemplazar un cálculo. Hay proyectos donde el radier va en G25 por razones de durabilidad y otros donde una losa va en G30 por condiciones de exposición. El documento que manda son las especificaciones técnicas firmadas por el calculista.
«Antes era H25»: por qué no hay tabla de conversión
Si trabajaste en obra hace algunos años, escuchaste hablar de hormigones H: H20, H25, H30. Mucha gente asume que H25 y G25 son lo mismo con otro nombre. No lo son.
La diferencia no está en el número sino en sobre qué se midió. La nomenclatura antigua se refería a la resistencia obtenida sobre una probeta cúbica de 20 cm de arista. La actual se refiere a la resistencia sobre una probeta cilíndrica de 150 × 300 mm. Un mismo hormigón ensayado en cubo y en cilindro no da el mismo número: el cilindro da menos, porque la forma de la probeta cambia el modo en que falla.
Circulan por internet tablas que convierten H a G con un factor fijo. No publicamos ninguna, y te recomendamos desconfiar de ellas: la relación entre resistencia cúbica y cilíndrica no es una constante universal —depende del hormigón— y no existe una tabla oficial de conversión que la norma respalde. Si tienes un plano antiguo que dice H25 y necesitas saber qué pedir hoy, la respuesta correcta no es aplicar un factor: es que el calculista revise y especifique el grado G que corresponde.
Ejemplo real: una losa en Talca
Nos llamaron para revisar una vivienda de dos pisos en el sector norte de Talca donde la losa del segundo nivel presentaba una deformación visible a ojo desnudo en el centro del vano. El propietario estaba convencido de que «el hormigón salió malo» y quería demandar a la planta.
Pedimos tres documentos: las especificaciones técnicas, las guías de despacho del hormigón y los informes de probetas. Aparecieron dos cosas. Primero, el hormigón sí cumplía: los informes a 28 días daban por sobre el grado especificado, evaluados según el criterio estadístico que corresponde. Segundo, en el libro de obra estaba anotado el descimbre a los nueve días.
El hormigón no falló. Se le pidió que trabajara antes de tener la resistencia con la que fue calculado, y la deformación que tomó en esos días quedó ahí para siempre. Ese tipo de deformación no se «recupera» después.
La calidad de un hormigón no se juega sólo en el grado que se pide. Se juega en el grado, en cómo se coloca, en cómo se cura y en cuándo se descimbra. Cuatro cosas, y el propietario suele controlar sólo la primera.
El error que más caro sale
Subir el grado creyendo que compensa lo demás. Es frecuente que ante una duda alguien diga «mejor pídelo G30, por si acaso». Un grado más alto no corrige una armadura mal colocada, no corrige un recubrimiento insuficiente, no corrige un curado inexistente y no corrige un descimbre prematuro. Lo que sí hace es encarecer el metro cúbico y, a veces, aumentar la retracción y con ella la fisuración. Pagar más por un problema que no se arregla con plata es el peor de los dos mundos.
Consejo profesional GHM
Hay una práctica sencilla que separa las obras que se pueden defender de las que no: guarda las guías de despacho. Cada camión de hormigón llega con un documento que dice el grado, el volumen, la hora de carga y la hora de descarga. Son papeles que la gente bota.
Guardadas en una carpeta junto a los informes de probetas, esas guías son la prueba de qué hormigón entró a tu casa. Si algún día hay una discusión —con la planta, con el constructor, con un comprador— tienes con qué. Si no las tienes, tu palabra vale exactamente lo mismo que la del otro.
Y una segunda: cuando recibas el informe de laboratorio, no mires sólo el número final. Mira que diga la edición de la norma con la que se ensayó, que las probetas sean cilíndricas y que la evaluación esté hecha sobre la serie, no sobre una muestra aislada.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa G25 en hormigón?
Significa que el hormigón tiene una resistencia especificada a la compresión de 25 megapascales a los 28 días, determinada según la NCh 170. Un megapascal equivale aproximadamente a 10 kg/cm², de modo que un G25 corresponde del orden de 250 kg/cm².
¿En qué probeta se mide el hormigón G en Chile?
En probetas cilíndricas de 150 mm de diámetro por 300 mm de altura. La probeta cúbica de 20 cm corresponde a la nomenclatura antigua de hormigones H, que ya no es la que se usa para especificar.
¿H25 y G25 son lo mismo?
No. El número se refiere a probetas distintas: el H a una probeta cúbica y el G a una cilíndrica. Un mismo hormigón da valores diferentes según la forma de la probeta, y no existe una tabla oficial de conversión entre ambas nomenclaturas. Si tienes un plano antiguo con grados H, corresponde que el calculista especifique el grado G equivalente para tu proyecto.
¿Qué hormigón se usa para un radier de casa?
Habitualmente se ven grados entre G17 y G25, pero el grado lo fija el proyecto. Conviene saber que el G17 es la resistencia mínima especificable para hormigón armado. En un radier suelen pesar más el espesor, la malla, la base compactada y la barrera de humedad que el grado del hormigón.
¿Puedo pedir un grado más alto que el especificado para estar más seguro?
No es una buena idea tomarlo como decisión propia. Un grado mayor no compensa errores de armadura, recubrimiento o curado, encarece la obra y en algunos casos aumenta la retracción y la fisuración. Cualquier cambio de grado debería pasar por el calculista.
¿A los cuántos días alcanza el hormigón su resistencia?
La resistencia especificada se verifica a los 28 días. A los 7 días un hormigón corriente lleva del orden de dos tercios de ese valor, y sigue ganando resistencia después de los 28 días, aunque mucho más lentamente.
¿Qué norma chilena regula los grados de hormigón?
La NCh 170 establece los requisitos generales del hormigón, incluidos los grados. Junto a ella se aplican la NCh 1019 para el ensayo de asentamiento, la NCh 1017 para la confección y curado de probetas en obra, la NCh 1037 para el ensayo de compresión y la NCh 1998 para la evaluación estadística de la resistencia.
¿Quién decide el grado de hormigón de mi casa?
El ingeniero calculista, a través del proyecto de cálculo estructural y las especificaciones técnicas. Ni el propietario ni el maestro deberían modificarlo por su cuenta.
¿Tienes dudas sobre el hormigón de tu obra?
En GHM Civil especificamos, controlamos y documentamos el hormigón de cada obra: guías de despacho, probetas e informes de laboratorio archivados y a disposición del propietario. Talca y toda la Región del Maule.